jueves, 17 de septiembre de 2009

"Todos los días, todos los segundos, infinitamente,
la alegría de vivir,
el sentido que da la vida vivir contigo.
En el cielo , en el suelo, en cada una de tus cosas¨.


Te digo que te quiero, y me quedo corto por la felicidad insostenible de poder verte cada día, felicidad que se mueve y crece porque yo no la puedo recoger y se me escapa por las lágrimas, por la boca, por los ojos... por el brillo de mis veintiseis años.

No sé decirlo y me quedo callado, mirándote, pero sí sé sentirlo cuando noto que tus huesos encajan en los huecos de mi cuerpo, que mis huesos encajan en tus huecos, que mi piel no necesita más sol ni más sombra, ni más frío ni calor cuando se sumerge en tu piel.


Mi felicidad que crece y ya no se puede retener porque ya no soy el monstruo ni el unicornio, ni piedra ni barro, tal vez un ángel blanco que sube al cielo con la consigna de tus ojos, de tu risa, tu alegría, mi vida.

Mi felicidad que es vértigo, espiral, un arma cargada en las manos de un niño.
Mi felicidad que es dejarme barba, la playa flamenca, la rambla, tus fotos...
Mi felicidad es hacer el tonto y que te rías, tu forma de vestir, tus gestos, besos, caricias...
Mi felicidad es volver a casa inquieto, encontrarte y no parar de besarte.


¿Dónde estabas, mi vida, cuándo yo no tenía nada?


A Ana, por curarme las heridas y hacer que vuelva a sonreir cada día

1 comentario:

  1. ¿Dónde estaba? estaba calléndome una y otra vez, recibiendo patadas y volviendome a levantar para que cuando llegaras tú supiera y supieras que es lo que realmente quiero, y lo que quiero es estar contigo, porque el tiempo siempre a tu lado se me hace demasiado corto. Ya lo sé Ramón sé que no me quiero separar de ti nunca. Estaba esperándote a ti.

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