viernes, 20 de noviembre de 2009
viernes, 30 de octubre de 2009
Mi medio yo
No puedo soportar ni un gramo de tristeza en esa cara, tu pena es sentirme morir poco a poco. Lo sé, en cierto modo soy egoísta: tu tristeza me entristece. Si, soy egoísta. Será que siento que tú eres un poco yo, pero un poco tan grande y necesario como un pequeño corazón que riega de sangre todo mi cuerpo.
Mi medio yo, que antes de un veintiocho de agosto de dos mil nueve sólo era un simple animal se muere por mi medio tú. Mi medio yo, un cuerpo que absorbe vitaminas, grasas, que come y que duerme, lee el periódico y ve la televisión no es más que un trozo de pan duro que duerme en un cajón, que duerme y se muere sin su medio tú.
Sin su medio tú mi medio yo no sabe lo que son los colores ni el cielo que le cubre. Mi medio yo no sabe vivir a medias, se arruga y se duele en la sombra.
No puedo soportar que mi medio tú esté triste, ni un poco lejos. Mi medio yo quiere que su medio tú sea la felicidad más grande y no quepan las miserias, los miedos, las equivocaciones y las inseguridades en un trozo tan precioso de mundo como es su medio tú.
domingo, 20 de septiembre de 2009
OFERTA DE EMPLEO
Preciso señorita de ojos negros,
melena castaño claro
aproximadamente uno sesenta y tres de altura,
estudiante de Periodismo.
Su teléfono ha de ser el 647 217 890.
Imprescindible que esté leyendo Tokio Blues o La Rayuela
y que cumpla 23 años el 13 de octubre.
Se ha de llamar Ana Fernández y que viva en Albacete.
Debe de tener gustos por la fotografía, la pintura, los animales (sobre todo caninos) y que escuche con mucha frecuencia a Russian Red.
Importante que sepa detener el tiempo, por mucho que pase, con su presencia
y que se le desee infinitamente.
Se le propone un viaje al fin del mundo, se le obsequiará con un abrazo interminable.
Interesadas llamar al 663 321 161.
Absténganse quienes incumplan uno solo de estos requisitos.
melena castaño claro
aproximadamente uno sesenta y tres de altura,
estudiante de Periodismo.
Su teléfono ha de ser el 647 217 890.
Imprescindible que esté leyendo Tokio Blues o La Rayuela
y que cumpla 23 años el 13 de octubre.
Se ha de llamar Ana Fernández y que viva en Albacete.
Debe de tener gustos por la fotografía, la pintura, los animales (sobre todo caninos) y que escuche con mucha frecuencia a Russian Red.
Importante que sepa detener el tiempo, por mucho que pase, con su presencia
y que se le desee infinitamente.
Se le propone un viaje al fin del mundo, se le obsequiará con un abrazo interminable.
Interesadas llamar al 663 321 161.
Absténganse quienes incumplan uno solo de estos requisitos.
jueves, 17 de septiembre de 2009
"Todos los días, todos los segundos, infinitamente,
la alegría de vivir,
el sentido que da la vida vivir contigo.
el sentido que da la vida vivir contigo.
En el cielo , en el suelo, en cada una de tus cosas¨.
Te digo que te quiero, y me quedo corto por la felicidad insostenible de poder verte cada día, felicidad que se mueve y crece porque yo no la puedo recoger y se me escapa por las lágrimas, por la boca, por los ojos... por el brillo de mis veintiseis años.

No sé decirlo y me quedo callado, mirándote, pero sí sé sentirlo cuando noto que tus huesos encajan en los huecos de mi cuerpo, que mis huesos encajan en tus huecos, que mi piel no necesita más sol ni más sombra, ni más frío ni calor cuando se sumerge en tu piel.
Mi felicidad que crece y ya no se puede retener porque ya no soy el monstruo ni el unicornio, ni piedra ni barro, tal vez un ángel blanco que sube al cielo con la consigna de tus ojos, de tu risa, tu alegría, mi vida.
Mi felicidad que es vértigo, espiral, un arma cargada en las manos de un niño.
Mi felicidad que es dejarme barba, la playa flamenca, la rambla, tus fotos...
Mi felicidad es hacer el tonto y que te rías, tu forma de vestir, tus gestos, besos, caricias...
Mi felicidad es volver a casa inquieto, encontrarte y no parar de besarte.
¿Dónde estabas, mi vida, cuándo yo no tenía nada?
A Ana, por curarme las heridas y hacer que vuelva a sonreir cada día
domingo, 13 de septiembre de 2009
Song for Ana (traducción)
SONG FOR ANA (Xoel López)
No vale la pena que compartas tus lágrimas
necesita más tiempo y luego verás
Estamos yendo a encontrar nuestro pequeño lugar
y allí harás que todo brille
debes dejar que las cosas fluyan
y entonces verás como las cosas buenas vienen
te daré razones para creer
¿no ves que no estás sola?
Tardará tiempo hasta que te des cuenta
que todo lo que quieres hacer está bien
y finalmente harás que tus sueños se hagan realidad
si sientes que algo anda mal nos iremos
pero no te preocupes por eso
Por favor dime porqué todo lo que haces está bien
mira a tu alrededor y siéntete como en casa esta noche.
he llorado varias lágrimas por tí
y he reído allí por tí
tú hiciste desaparecer mi soledad
e hiciste brillar todo
Nunca conocí a nadie como tú
Me haces sentir como nadie
¿Por qué hiciste mis sueños realidad?
Cómo te puedo decir que eres la mejor
Lo verás claramente pronto
así que ya no te preocupes,
te daré lo que necesitas
así que ya no te preocupes.
Te he dicho que tengo suficiente amor.
No vale la pena que compartas tus lágrimas
necesita más tiempo y luego verás
Estamos yendo a encontrar nuestro pequeño lugar
y allí harás que todo brille
debes dejar que las cosas fluyan
y entonces verás como las cosas buenas vienen
te daré razones para creer
¿no ves que no estás sola?
Tardará tiempo hasta que te des cuenta
que todo lo que quieres hacer está bien
y finalmente harás que tus sueños se hagan realidad
si sientes que algo anda mal nos iremos
pero no te preocupes por eso
Por favor dime porqué todo lo que haces está bien
mira a tu alrededor y siéntete como en casa esta noche.
he llorado varias lágrimas por tí
y he reído allí por tí
tú hiciste desaparecer mi soledad
e hiciste brillar todo
Nunca conocí a nadie como tú
Me haces sentir como nadie
¿Por qué hiciste mis sueños realidad?
Cómo te puedo decir que eres la mejor
Lo verás claramente pronto
así que ya no te preocupes,
te daré lo que necesitas
así que ya no te preocupes.
Te he dicho que tengo suficiente amor.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Escribo pájaros

Ahora escribo pájaros.
No los veo venir, no los elijo,
de golpe están ahí, son esto,
una bandada de palabras posándose una a una
en los alambres de la página,
chirriando, picoteando, lluvia de alas
y yo sin pan que darles,
solamente dejándolos venir.
Tal vez sea eso un árbol
o tal vez el amor.
Anoche te soñé
sacerdotiza de Sekhmet, la diosa leontocéfala.
Ella desnuda en pórfido,tu tersa piel desnuda.
¿Que ofrenda le rendías a la deidad salvaje
que miraba a través de tu mirada
un horizonte eterno e implacable?
La taza de tus manos contenía
tu libación secreta, lágrimas
o tu sangre menstrual, o tu saliva.
en todo caso no era semen
y mi sueño sabía que la ofrenda sería rechazada
con un lento rugido desdeñoso tal como desde siempre
lo habías esperado.
Después, quizá, ya no lo sé, las garras en tu seno colmándote.
Nunca sabré porqué tu lengua entró en mi boca
cuando nos despedimos en tu hotel
después de un amistoso recorrer la ciudad
y un ajuste preciso de distancias.
Creí por un momento que me dabas
una cita futura, que abrías una tierra de nadie,
un interregno donde alzanzar tu minucioso musgo.
Circundada de amigas me besaste,
yo la excepción, el monstruo,y tú la transgesora murmurante.
Vaya a saber a quién besabas,de quién te despedías.
Fui el vicario feliz de un solo instante,el que a veces encuentra en su saliva
un breve gusto a madre selva bajo cielos australes.
Quisiera ser Tiresias esta noche
y en una lenta espera boca abajo
recibirte y gemir bajo tus látigos y tus tibias medusas.
Sabiendo que es la hora de la metamorfosis recurrente,
y que al bajar el vórtice de espumaste abrirías llorando,
dulcemente empalada.
Para volver después
a tu imperioso reino de falanges,
al cerco de piel, tus pulpos húmedos,
hasta arrancarnos juntos y alcanzar abrazados
las arenas del sueño.
Pero no soy Tiresias,tan sólo el unicornio
que busca el agua de tus manos y encuentra entre los belfos
un puñado de sal.
No te voy a cansar con más poemas.
Digamos que te dije
nubes, tijeras, barriletes, lápices
y acaso alguna vez te sonreíste.
Julio Cortázar
No los veo venir, no los elijo,
de golpe están ahí, son esto,
una bandada de palabras posándose una a una
en los alambres de la página,
chirriando, picoteando, lluvia de alas
y yo sin pan que darles,
solamente dejándolos venir.
Tal vez sea eso un árbol
o tal vez el amor.
Anoche te soñé
sacerdotiza de Sekhmet, la diosa leontocéfala.
Ella desnuda en pórfido,tu tersa piel desnuda.
¿Que ofrenda le rendías a la deidad salvaje
que miraba a través de tu mirada
un horizonte eterno e implacable?
La taza de tus manos contenía
tu libación secreta, lágrimas
o tu sangre menstrual, o tu saliva.
en todo caso no era semen
y mi sueño sabía que la ofrenda sería rechazada
con un lento rugido desdeñoso tal como desde siempre
lo habías esperado.
Después, quizá, ya no lo sé, las garras en tu seno colmándote.
Nunca sabré porqué tu lengua entró en mi boca
cuando nos despedimos en tu hotel
después de un amistoso recorrer la ciudad
y un ajuste preciso de distancias.
Creí por un momento que me dabas
una cita futura, que abrías una tierra de nadie,
un interregno donde alzanzar tu minucioso musgo.
Circundada de amigas me besaste,
yo la excepción, el monstruo,y tú la transgesora murmurante.
Vaya a saber a quién besabas,de quién te despedías.
Fui el vicario feliz de un solo instante,el que a veces encuentra en su saliva
un breve gusto a madre selva bajo cielos australes.
Quisiera ser Tiresias esta noche
y en una lenta espera boca abajo
recibirte y gemir bajo tus látigos y tus tibias medusas.
Sabiendo que es la hora de la metamorfosis recurrente,
y que al bajar el vórtice de espumaste abrirías llorando,
dulcemente empalada.
Para volver después
a tu imperioso reino de falanges,
al cerco de piel, tus pulpos húmedos,
hasta arrancarnos juntos y alcanzar abrazados
las arenas del sueño.
Pero no soy Tiresias,tan sólo el unicornio
que busca el agua de tus manos y encuentra entre los belfos
un puñado de sal.
No te voy a cansar con más poemas.
Digamos que te dije
nubes, tijeras, barriletes, lápices
y acaso alguna vez te sonreíste.
Julio Cortázar
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)